13 de diciembre de 2011

Hipólito y primera dama acaparan la atención en 2011



SANTO DOMINGO.- República Dominicana vio en 2011 el resurgir del expresidente Hipólito Mejía y el lanzamiento político de la primera dama, Margarita Cedeño, candidata a la vicepresidencia en las elecciones de 2012, quien toma el relevo del presidente Leonel Fernández, impedido de optar a un tercer mandato consecutivo.

Como es norma en este país durante un año previo a las elecciones generales, la política se inserta en prácticamente todos los estratos sociales como un gigantesco manto que cubre a todos por todos lados.

De ahí que la candidatura de Mejía (2000-2004) y el debut en las papeletas electorales de la primera dama hayan concitado gran parte del interés general, el primero por un renacer insospechado hace apenas un año y la segunda por estar dispuesta a endosar al oficialismo sus amplias simpatías en estratos humildes, cosechadas al amparo de un bien publicitado trabajo social.



Aunque este apoyo contrasta supuestamente con la posición de sectores, como la oposición, que ven en su candidatura una "extensión" del gobierno de su esposo, el presidente Fernández, a quien la Constitución prohíbe aspirar al menos para el próximo cuatrienio.

De todos modos, el oficialismo ve en Margarita Cedeño la compañera ideal que necesita el candidato a la presidencia y ex ministro, Danilo Medina, para superar a Mejía, hasta ahora mejor posicionado que su rival en casi todas las encuestas.

El agitado clima previo a los comicios se caldeó aún más a finales del año con la revelación de que un supuesto narcotraficante, cuya extradición fue solicitada por Estados Unidos, lideraba un movimiento de apoyo a Mejía, y de que el mismo individuo había endosado un cheque a favor del presidente Fernández, cuando este era candidato en las elecciones de 2004.

Pero la política no es lo único que ha marcado durante el año a esta nación caribeña de diez millones de habitantes, donde han sido notorios los incrementos en los precios de los productos alimenticios, combustibles, electricidad y otros servicios, mientras decrecen los ingresos procedentes de sectores claves de la economía, como el turismo y las remesas.

El Gobierno se encuentra inmerso en un proceso de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, sin embargo, en su última revisión del año ha encontrado un fuerte escollo, ya que el organismo crediticio exige incrementar en un 18% la factura eléctrica, a lo que las autoridades han plantado cara, a sabiendas del costo político que esto representaría.

El propio FMI redujo las expectativas de crecimiento económico de entre 5,5 y 6,0 % a 4,5 y 5,0 % ante los efectos de la crisis en la economía mundial, a lo que se suma la reducción de los ingresos tributarios, uno de los puntos que llevó al Gobierno a negociar el acuerdo.

El año que termina fue muy agitado en el país, con un amplio segmento de la población exigiendo en las calles y en los foros de opinión pública el otorgamiento del 4 % del PIB al sector educativo, tal y como lo ordena la Constitución, a lo que se añadieron dos paros generales convocados por sectores populares y de transporte.

La segunda línea del metro de Santo Domingo, cuya inauguración está prevista para el primer trimestre de 2012, se financia gracias a préstamos internacionales, lo que permite a las autoridades mantener a flote el programa "Solidaridad", a través del cual miles de familias reciben alimentos básicos y varios galones de gas propano al mes.

Sin embargo, los bajos niveles en educación y salud, así como una amplia desigualdad en la repartición de riquezas, continúan incidiendo pesadamente sobre los intentos de desarrollo de República Dominicana, que vuelve en 2011 a presentar notas deficientes en política social y distributiva.

En el año que está a punto de concluir los dominicanos conmemoraron en mayo el 50 aniversario del asesinato del dictador Rafael Trujillo Molina.


De Ramón Santos-EFE

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