31 de enero de 2012

Malos hábitos en la pareja pueden ser contagiosos


Un fumador, un adicto a la comida chatarra, un sedentario pueden ser las cualidades menos atractivas de una pareja. A veces se aceptan porque las virtudes son mayores y es frecuente escuchar "no importa que fume, me ama, está comprometido con la relación, me encanta y es muy trabajador".
Claro, al principio todo es miel sobre hojuelas y esas conductas poco saludables se podrán tomar a la ligera. Sin embargo, con el paso del tiempo es probable que se acepten y se corra el riesgo de adquirir los mismos malos hábitos, según se describe en una investigación realizada por la Universidad de Cincinnati.
Los investigadores realizaron entrevistas en profundidad a hombres y mujeres que estaban casados o involucrados en relaciones a largo plazo. Las parejas que habían estado juntas por más de ocho años se les preguntó sobre su consumo de tabaco, alcohol, hábitos de salud, alimentos, patrones de sueño, ejercicio y otros.

El estudio afirma que las parejas son influencia directa y que si alguno de los integrantes presenta hábitos poco saludables existen grandes posibilidades que en el transcurso de la relación se transmitan y se desarrollen esos vicios, donde la mala influencia se le atribuye en general al hombre.
La causa se debe a que no se toman las preocupaciones y se dejan llevar, siendo cómplices en primera instancia y luego sin querer se encuentran inmersos en la situación.
Tomar conciencia
Por otra parte también hay evidencia que las relaciones estables fomentan conductas saludables, sobre todo cuando sus integrantes son personas adultas e independientes emocionalmente.
La psicóloga Karen Cristi opina que la vida en pareja tiende a reducir malos hábitos, mejora la alimentación y promueve la vida sana, porque se adquiere mayor conciencia del autocuidado.
"Sin embargo, existen parejas que se contaminan entre sí, fomentando costumbres insanas, lo cual ocurre por la influencia directa de un miembro de la relación, y el otro, por momentos, acepta cambiar sus hábitos por querer satisfacer al otro o porque se siente inseguro/a de si lo que escogió para sí es lo correcto".
En ese sentido, advierte que es importante que cada cual debe decidir qué es lo que quiere para su vida, cuáles son sus intereses y qué la motiva.
"Si, por ejemplo, alguno en la relación siente que se está esforzando demasiado por realizar acciones que busquen obtener la confirmación del otro, cabría preguntarse ¿esto me gusta? De ser no, la respuesta es de suma importancia conversar, manifestarle al otro lo que se siente, de manera que éste también se haga consciente que una relación la constituyen dos, y lo que se quiere, en la mayoría de los casos es que ésta perdure", aconseja.
Para la especialista, por tanto, será primordial el autoconocimiento. "Conocer que me agrada o desagrada, cómo me defino a mí mismo, que estoy dispuesto a tolerar y que no".
El tener conciencia de ese aspecto y saber cuáles son los límites permitirá una mejor relación y conocer cuál es el campo de acción en que se mueve y desarrolla la pareja, de manera de tener claro, como dice la psicóloga Karen Cristi, como responder a la gran pregunta ¿esto es lo que quiero para mi vida?

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