1 de febrero de 2012

¿Qué es hipertensión arterial y cómo la evito?

Por: T. J. Rucabado Bruno, MD


Lo mejor que puedes hacer para protegerte es examinar tu presión arterial al menos dos veces al año (mientras ésta permanezca normal), atenderte con su médico y seguir sus instrucciones para controlarla, una vez seas diagnosticado con hipertensión arterial.


Cuando nuestro corazón se contrae, bombea sangre con oxígeno a todas las arterias del cuerpo. Esta sangre, al igual que con cualquier bomba, va a desarrollar una presión arterial al ser bombeada. Una es la presión generada al momento de ser bombeada, que es la presión sistólica, y la otra medida es la presión que se mantiene al momento de no estar bombeando el corazón, que es la presión diastólica.
Si la presión arterial se mantiene más allá de ciertos límites, expone a todo nuestro cuerpo a unas presiones arteriales sostenidas mayor de las adecuadas y esto conlleva daño a corto o largo plazo a diferentes órganos de nuestro cuerpo. Los órganos más afectados son: el corazón, los riñones, el cerebro y los ojos.
A nivel del corazón, causa, inicialmente, agrandamiento del músculo del corazón (conocido como hipertrofia) y, más tarde, dilatación de las cavidades cardiacas y pobre contracción de éstas (cardiomiopatía), con el resultante de terminar en la insuficiencia cardíaca, mejor conocida como fallo cardíaco. Además, acelera la enfermedad en las arterias coronarias que eventualmente lleva a la obstrucción de éstas y al infarto cardíaco.
Asímismo, a nivel cerebral, predispone a infartos cerebrales (comúnmente conocidos como derrames cerebrales). A nivel renal puede llegar a llevar a fallo renal y diálisis. Finalmente a nivel de la retina en el ojo puede llegar a hemorragias que acaban con la capacidad visual. Afortunadamente, excepto en casos raros conocidos como hipertensión maligna, este proceso tiende a tardar años y es completamente prevenible.
¿Qué puedes hacer para evitar estos daños?
Lo primero es saber y examinar con regularidad tu presión arterial. Esto lo puedes aprender a leer tú mismo o conseguir un médico que te la mida. ¿Qué es una presión arterial normal? Según el Comité Nacional Conjunto para el Control de la Hipertensión, en mayo del 2003, es lo siguiente:   Presión arterial normal: Menor de 120 mm Hg sistólica, menor de 80 mm Hg diastólica. Pre hipertensión: de 120 a 139 mm Hg sistólica, de 80 a 89 mm Hg diastólica. Hipertensión Estadío 1: de 140 a 159 mm Hg sistólica, de 90 a 99 mm Hg diastólica. Hipertensión Estadío 2: de 160 mm Hg sistólica y 100 mm Hg diastólica en adelante.  
Hay varias intervenciones que podemos hacer para evitar o retrasar la aparición de esta condición. Entre éstas se encuentran: mantener un peso adecuado, moderar la ingesta de sodio (sal) y mantener una condición física saludable, ejercitándose con regularidad (tres veces por semana o más). Aún así, la hipertensión arterial se va haciendo más frecuente a medida que se entra en años. Aún en aquellas personas que mantienen su presión arterial normal entre los 55 a los 65 años de edad, la probabilidad de desarrollar hipertensión es de 90 por ciento durante el resto de su vida.  
¿Qué puedes hacer si se te detecta hipertensión arterial a pesar de haber cumplido con dieta, comer bajo en sal y hacer ejercicios?
Aquí entra la terapia farmacológica con diferentes medicamentos disponibles para esto. Entre las categorías más comunes se encuentran:  Diuréticos Inhibidores de la enzima convertasa de angiotensina Bloqueadores de los receptores de angiotensina Beta bloqueadores Bloqueadores de los canales de calcio Bloqueadores alfa adrenergicos Vasodilatadores directos Medicamentos adrenergicos que trabajan a nivel central (cerebral) Combinación de alfa y beta bloqueadores Inhibidores directos de renina Otras terapias, algunas para casos especializados  
La participación de tu médico es escoger, de acuerdo a sus otras condiciones médicas, aquella terapia que le conceda el mayor beneficio y los menores efectos secundarios y que mejor le ayude a prevenir complicaciones a corto y largo plazo de su hipertensión arterial y otras condiciones que puedan coexistir al mismo tiempo (por ejemplo: diabetes). Algunos de los medicamentos de la presión nos ayudan a evitar o disminuir la posibilidad de otras condiciones médicas (tales como fallo cardíaco, infartos, proteinuria, fallo renal, derrames y otros). Es importante mencionar que solamente un aproximado de uno de cada diez pacientes se controlan con un sólo medicamento. La inmensa mayoría va a necesitar dos o más medicamentos para alcanzar un control adecuado de la presión.  
Si eres de quienes se dicen a sí mismos "yo no me siento nada, así que estoy bien", puedes estar muy equivocado y esto te sitúa en un alto riesgo. Solamente uno de cada diez pacientes (10 por ciento) con hipertensión arterial desarrolla síntomas, el 90 por ciento no siente síntoma alguno hasta que es muy tarde. Es por esto que a la hipertensión arterial se le ha denominado el asesino silencioso.  
El autor es cardiologo y pasado presidente del Capítulo de Cardiología del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico. También formó parte del Comité Organizador CardiDay 2011.

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